Mariposa

Ciertamente, entonces sonreíste,
como quien emprende un viaje por algún lugar,
alejada ya de mí, y sin embargo más cerca,
como para grabar tu imagen en mis ojos.

No te olvido, tú, de púrpura,
alta, erguida,
tembloroso tu cuerpo todo bajo los suaves rayos
como una mariposa suspirando.

Sólo alrededor del sitio donde estabas
los árboles en flor se aquietaron, se hicieron transparentes,
y alejaron la ciudad del polvo y las multitudes.

Ciertamente, entonces sonreíste.
Desde ese instante permanezco inmóvil y maravillado,
tratando de recordarte con aquella sonrisa.

Autor: Ichiro Ando.

Sonriendo…

One response to this post.

  1. diosssssss qué belleza

    cuando hasta los árboles se vuelven transparentes ante su sonrisa… ante el suspiro de la mariposa…

    Que esta mañana sea realmente festiva en tu corazón sonámbulo.

    Besos!

    Responder

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