El alma del poeta en el haiku

“Si buscamos por encima de todo la modestia, escribiremos como Buson. Si nos creemos genios -al margen de que lo seamos o no- haremos el haiku de Bashô. Si somos complejos y valientes, llegaremos a ser Shiki. Si pensamos que somos cultos, como Sôseki. Si somos de ánimo ligero, como Kikaku. Si hemos logrado la plena conciencia de nuestros actos, seremos Santôka. Si nos consideramos espiritualmente realizados, nos veremos siendo Hôsai. Si carecemos de gracia, Ryôkan. Y si lo que piensen de nosotros nos importa un pimiento, nos transformaremos en Issa. Nuestra manera de ser, nuestras virtudes y defectos, se evidenciarán en nuestro haiku y cualquiera podrá allí fácilmente verlos.”

Vicente Haya Segovia en el prólogo a su libro “Haiku-dô – El haiku como camino espiritual” – Kairós – Octubre 2007

5 responses to this post.

  1. Joooeeeeerrrr, ¿el haiku? como camino espiritual?, leeeeeecheeeeessss; menos mal que de caminos de esos no entiendo miaja

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  2. Posted by Sonambula on 2 enero 2008 at 3:49 pm

    Hola Botón, es buenísimo, me encantó este texto. “Nuestra manera de ser, nuestras virtudes y defectos, se evidenciarán en nuestro haiku y cualquiera podrá allí fácilmente verlos.”… supongo que por eso escribo tontankas jajaja!

    Si, es cierto que, encerrados en esos breves poemas, se translucen mil maneras diferentes de vivir en el mundo. Felizahora, lo del camino espiritual suena ‘mu fuerte’😉 pero también hay caminos espirituales que son asombrosamente sencillos.

    Un saludo a los dos,🙂

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  3. Hola, Felizahora! (y es un buen día para desearte que lo seas todo el año)

    Bueno, no te asustes por el subtítulo del libro. Vicente Haya explica muy bien el sentido de su afirmación cuando dice: “El yunque en el que se forja esta sensibilidad mística del japones es la descripción pura, exacta, sin intromisiones del “yo”, de lo que sucede fuera del poeta; la atención plena al mundo que le rodea (…) Un haiku es una instantánea de la realidad. El haiku no transforma el mundo; te pone en contacto con él, te lleva a él, te introduce en él. No explica la realidad ni la embellece; la muestra. Porque parte de la base de que el mundo es perfecto (…) Escribir un haiku es una Vía, un entrenamiento del “yo”. En tanto es un proceso de despertar de los sentidos, de atención, de naturalidad, de autenticidad, de paciencia, de desprendimiento, de extinción de la vanidad…” (se refiere aquí al hecho de que en el auténtico haiku nunca se hace alusión a la persona del poeta)

    Creo que Sonámbula tiene razón, y que el DO no tiene formas prediseñadas.

    Otra vez feliz 2008 para ti.

    ————–
    anda, Sonámbula, tus tankas son muy hermosos y el “ton” es un invento de tu modestia ¡no se lo permitas! es una gozada leerlos.😉
    Beso!
    ———–

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  4. Qué buena pinta tiene este libro. Gracias por el extracto. Me lo apunto.

    Sobre el DO, dicen que “se hace camino al andar”, aunque claro, hay caminos que llevan y otros que no. En la cultura japonesa, todas las artes se convierten en camino por influencia del Zen, y me parece que “llevan” si se andan con la actitud que confiere y cultiva el Zen: no-yo, no-objeto, no-detención.

    Un saludo cordial.

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  5. Hola, Candelero! me alegra que encuentres interesante el libro de Vicente Haya.
    Es cierto, el zen convierte en camino las artes más diversas: desde kado hasta el tiro con arco, “si se andan con la actitud que confiere y cultiva el Zen”.

    Cordiales saludos!!

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