pena de primavera

Ahuyenta esa oropéndola dorada
no la dejes cantar en la rama
contigua a mi ventana, su canto me
llama desde un remoto desierto.

Autor: Ch’in Ch’ang Su

2 responses to this post.

  1. Poco se puede decir ante palabras tan hermosas.
    Un abrazo.

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  2. Parece que quien escuchaba se sentía enjaulado, el canto quizá le recordara la libertad perdida y eternamente ansiada. Un abrazo para ti también, Lucia

    Responder

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