Un relámpago
y el grito de la garza,
hondo en lo oscuro.
Admirable
aquel que ante el relámpago
no dice: la vida huye.
Autor: Bashô, en Sendas de Oku. El haiku rechaza la evidencia, por eso, como decía Chikamatsu, lo primordial no es decir de algo “es triste”, sino transmitir la sensación de tristeza. En la capacidad de sugerencia radica la belleza del haiku. De su breve relámpago se dirime la lentitud de la tormenta. (Citado -el poema y el comentario- en Hana o la flor del cerezo, de J. M. Rodríguez).

Publicado por Botón en 23 Febrero 2008 at 1:32 pm
Así es el haiku.
Evasivo y fugaz como un relámpago.
Como el grito de la garza.
Qué gozada Bashó.
Besos