elegante
menuda de talle
y tan frágil
que no soporta la melancolía
de las primaveras
bajo las sombras esparcidas del ciruelo,
en ropa ligera de noche,
ella aparece grácil, delicada
¿a quién podría compararse?
¿a una ingrávida voluta de humo?
cuando canta
maravillosamente
abre sus labios rojos
-cada palabra suya es un lamento que conmueve
que te lleva
al Manantial de las Flores del Melocotón-
tras contemplar la nocturna terraza de cristal
ella monta en la carroza de la luna
y la acompaña en su viaje de regreso
Autora: Li Quingzhao (Traducción de Pilar González España)
Dejo este bello poema de Li Q. antes de remontar nuevamente mi vuelo.
Y porque el día 30 el sol brille y todo sea luminoso
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Publicado por sonambula en 28 Junio 2007 at 3:18 pm