¿Con qué comparar
las cosas del mundo?
Con un barquito
que sale y no deja
rastro de su rumbo.
Autor: Manzei
Contemplando la caída de los pétalos del cerezo es como en la poesía clásica japonesa se recuerda a la muerte (bastante más delicado que cuando Hamlet la hablaba a una calavera).

Publicado por Botón en 27 Junio 2007 at 6:28 am
Se nos antojan inamovibles y eternas…